Hacia un nuevo paradigma
metodológico de intervención en materia de desarrollo comunitario Integrado
José Ramón Terry Gregorio. Universidad de Ciego de Ávila,
Cuba, marzo del 2002.
Introducción:
En la etapa contemporánea la ciencia ha alcanzado un desarrollo vertiginoso
y en ese contexto el estudio de la metodología
como soporte tecnológico del conocimiento científico se ha
convertido en uno de los temas protagónicos en los principales
espacios de reflexión teóricos que se suceden en los ámbitos
nacional e internacional, entre otras razones, porque
se viene imponiendo como práctica cotidiana un enfoque interdisciplinario
y multisectorial de la propia ciencia, aspecto
que tiene una incidencia directa sobre los procesos de desarrollo en la
dimensión social.
La metodología que, hasta etapa reciente, se asociaba a la función
metodológica ejercida por la filosofía y que le daba un
carácter de metametodología, es asumida en la actualidad como
un sistema teórico más amplio, en el cual la metodología
filosófica es uno de los niveles que determina la existencia y el
desarrollo de los demás. Desde esta perspectiva, en su
acepción más amplia la metodología se define como la
“doctrina sobre los métodos y la teoría sobre la actividad
del hombre”
Partiendo de las consideraciones anteriores en el presente trabajo se reflexiona
sobre uno de los aspectos que requieren
un tratamiento de urgencia en el contexto latinoamericano y caribeño,
a saber, las metodologías de intervención comunitaria
como tecnologías que potencian un enfoque integral de desarrollo.
Desarrollo
La evolución histórica de la concepción de desarrollo.
Una mirada desde los ochenta hasta hoy.
Una mirada a la evolución histórica del concepto de desarrollo
demuestra que el mismo ha transitado por tres momentos
esenciales, sin embargo por la amplitud de la temática el trabajo
se centrará en el último que el que introduce una nueva
concepción en el abordaje de la realidad.
Desde la perspectiva anterior es oportuno señalar que en la segunda
mitad de los ochenta y hasta hoy se está imponiendo
a escala internacional una noción de macrodesarrollo, que en oposición
al modelo anterior, centra la atención en el
hombre como objeto y sujeto de su propio desarrollo y esta idea anuncia
la aparición de un nuevo paradigma, el de desarrollo
humano que tuvo un impacto en los micromodelos de desarrollo dando origen
a lo que hoy se ha dado en llamar
desarrollo comunitario integrado.
En esta misma década de los ochenta, y refiriéndose al desarrollo
a nivel macro se señaló: «así pues, por caminos
diferentes
se está imponiendo hoy a la comunidad internacional entera la concepción
de un desarrollo integrado en el que los
factores económicos, sociales y culturales, indisociablemente unidos,
constituyen manifestaciones de la vida y que es
para cada hombre y para cada pueblo la expresión de sus valores más
altos, su sentido mismo de la vida, aparece como
algo que debe orientar y humanizar el crecimiento económico y el
progreso técnico»(Mathar M´Bow 1982)
En la década de los ochenta y hasta hoy otro organismo internacional
el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), evaluando los resultados alcanzados en este campo formula lo que
se ha dado en llamar el Desarrollo Humano y
buscó un conjunto de criterios que favorecieran el mejoramiento de
la calidad de vida del ser humano.
Esta noción de desarrollo se define como «un proceso encaminado
a aumentar las opciones de las personas, que mide el
desarrollo según una amplia gama de capacidades, desde la libertad
política, económica y social hasta la posibilidad de
que cada quien pueda llegar a ser una persona sana, educada, productiva,
creativa y ver respetados tanto su dignidad
personal como sus derechos humanos» (Pérez de Cuellar 1996)
La idea anterior y la concepción de desarrollo humano promovida por
el PNUD viene a fundamentar la estrecha relación
que existen, no sólo entre los macro y micromodelos de desarrollo,
sino entre la planificación del desarrollo nacional y el
local y en ese sentido el nuevo paradigma se inserta por derecho propio
en una dimensión que es necesaria estudiar.
Las consideraciones anteriores refuerzan la idea que la aproximación
la problemática del desarrollo en términos macro
lleva aparejado una reflexión profunda sobre la comunidad en sentido
micro. La práctica de estos tiempos ha demostrado
que tiene que existir una articulación coherente entre lo nacional
y lo local si los países quieren avanzar.
El Desarrollo Comunitario Integrado, paradigma de un paradigma.
Aparentemente el desarrollo comunitario integrado aparece como un fenómeno
surgido en la segunda mitad de los
ochenta, sin embargo una mirada a las condiciones que le dieron origen demuestra
que su proceso de maduración vienen
de desde décadas anteriores.
Este enfoque se define en este trabajo como «un modelo a través
del cual se busca nivelar de forma dinámica,
interrelacionada y armónica los componentes esenciales del desarrollo
humano de los habitantes de las comunidades con
la finalidad de mejorar la calidad de vida, a partir de potenciar la autosuficiencia
local y aprovechando las ventajas que les
proporciona el entorno en cuanto a bienes, servicios y recursos» (Terry
1998)
Lo anterior habla a favor del mejoramiento de la calidad y no de las condiciones
de vida aspecto que significa un paso de
avance en relación con el modelo anterior y establece como premisa
un enfoque de desarrollo endógeno, aspecto que
presupone el desarrollo de la autosuficiencia local potenciando las capacidades
internas de las comunidades en oposición
a las prácticas tradicionales que reforzaban la ayuda desde fuera.
En nuevo modelo de desarrollo se sustenta en nuevos principios, entre los
cuales sobresalen por su importancia los siguientes:
· El hombre como principio y fin de cualquier esfuerzo por el desarrollo
o sea como sujeto y objeto de su propio
desarrollo.
· Existencia de una relación dinámica entre el macro
y el micromodelo de desarrollo lo cual reconoce que la
planificación a nivel de país y la local guardan una dinámica
interna.
· La comunidad entendida como un territorio/ organización
/ inteligente. ·
· El hombre entendido como un recurso estratégico del desarrollo.
· Considerar la participación, la integración, la cooperación
y la evaluación como palabras clave.
Esta modelo a diferencia del de desarrollo comunitario persigue fines sustantivos
más estratégicos, entre los
cuales se encuentran los siguientes:
· Conseguir el mejoramiento de la calidad de vida de los miembros
de la comunidad en consideración a los
componentes esenciales del desarrollo humano.
· Capacitación de los recursos humanos y su utilización
como recurso estratégico del desarrollo potenciando
sus capacidades para la planificación, la coordinación y la
concertación de esfuerzos y recursos en función
de un propósito común.
· Favorecer los procesos de participación popular en la identificación
de problemas y en la toma de decisiones
para su solución, reduciendo la brecha entre decisores y ejecutores.
· Reforzar los sentimientos de arraigo y pertenencia hacia la comunidad,
a partir de la consolidación de la
identidad cultural local.
Este enfoque anuncia una nueva metodología de intervención,
que no rompe totalmente con lo anterior pero que
sí asume lo mejor de ellas y se proyecta en una dimensión
diferente a partir de que tiene su sustento en las debilidades
de las llamadas metodologías tradicionales.
Hacia un nuevo Paradigma metodológico de intervención en materia
de desarrollo comunitario Integrado.
En el ámbito latinoamericano y caribeño existen una multiplicidad
de enfoques metodológicos de intervención comunitaria
que persiguen, unos el mejoramiento de los condiciones de vida de lo habitantes
de las comunidades, otros el de la
calidad de vida y todos el mejoramiento del hombre, sin embargo ninguno
de estos enfoque ha resuelto la problemática
de la integración en función de la construcción y reconstrucción
de un hombre integral.
Sobre este particular se ha señalado: “los viejos enfoque y
los «clásicos» métodos de intervención
no permiten asumir
una metodología de la totalidad, ni de su transformación,
con un sentido integral y procesual. Muchos intentos sólo llegan
todavía a renovar el discurso y a «modernizar» ( sin
modificar a fondo) algunas formas de intervención sobre todo de
método y técnica.
No es la Educación Popular la que tiene la respuesta, ni la propuesta
cabal. Ni tampoco la Investigación Participativa,
Comunicación Popular, el Feminismo o el Ecodesarrollo porque todas
estas propuestas teórico - prácticas enfatizan algunas
de las dimensiones de la vida que hemos señalado»(Núñez
1995)
Lo anterior, que constituye una verdad científicamente demostrada
y avalada por los resultados alcanzados en
Latinoamérica y el Caribe en materia de desarrollo económico,
social, cultural, educacional, etc viene ha demostrar la necesidad
de encontrar, desde la misma realidad comunitaria, un enfoque metodológico
que se corresponda con las exigencias
actuales del nuevo paradigma en este campo.
En este análisis es importante considerar que «un modelo tiene
que nacer de una necesidad y una situación específica, y
no puede ser imitado. Al menos en las ciencias sociales no puede ser sinónimo
de imitación. Para que un modelo sirva
como tal deben estudiarse las específicas realidades en que surgió;
y para que sirva de orientación debe ser valorado
sobre el fundamento de las realidades y situaciones en que se quiere aplicar
una política determinada. Es decir «modelo»
no puede ser reproducción mimética, sino exclusivamente punto
importante de referencia para el análisis de nuevas realidades
» (Hart 1996 )
Desde estas consideraciones resulta oportuno aludir, de forma general, a
algunos de los enfoque metodológicos que se
vienen empleando en el orden de la intervención comunitaria en el
contexto latinoamericano y caribeño:
Metodología de la Animación Sociocultural.
Tecnología que parte de la utilización de la cultura como
herramienta para provocar procesos de participación popular en
la toma de decisiones. Tuvo su origen en la Francia s de la segunda Guerra
Mundial y que entra a Cuba a través de España
en la década de los ochenta. No logra articular un sistema de métodos
que de respuesta al problema de la integración
para el desarrollo a nivel local.
Metodología de la Educación Popular.
Surgida en el área latinoamericana y caribeña a partir de
la necesidad de suplir los déficit infraestructurales existentes
y
orientada hacia la solución o disminución de la pobreza en
el área, parte de la necesidad de tener una actitud militante
antes los fenómenos de la realidad donde se aplica. Como metodología
no logra una visión totalizadora de la realidad ni la
asume como proceso de desarrollo.
Los Grupos Operativos.
Esta tecnología fue desarrollada fundamentalmente por el argentino
Pichón Riviere a partir de su experiencia en la psiquiatría
social, luego llega a España y se socializa en Latinoamérica
y el Caribe con la limitación de que parte del estudio
de los grupos y aunque estos se conectan e interactúan entre sí
la realidad es mucho más rica en término de fenómeno
social.
Desde el punto de vista del trabajo grupal resulta interesante, sin embargo
si se hace un análisis en torno a métodos tradicionales
del Servicio Social se llega a la conclusión que desde la década
del veinte del pasado siglo hasta hoy los mismos
ser han dividido en: Caso, Grupo, Comunidad.
Lo anterior significa que términos de desarrollo comunitario integrado
el enfoque de Grupo Operativo, utilizado como
enfoque global, no resuelve el problema al no tener potencialidades para
lograr la articulación de todas las dimensiones
del desarrollo local.
El enfoque Lógico.
Introducido en Latinoamérica y el Caribe por la Organización
Panamericana de la Salud para potenciar el Movimiento de
Municipios Saludables es una tecnología que intenta asumir la realidad
desde una perspectiva totalizadora al partir, en
principio, de reconocer la salud como bienestar y no sólo como ausencia
de enfermedad, sin embargo esto no es suficiente,
aun faltan aspecto de métodos que deben consolidarse en el proceso,
de replanteo teórico.
Aunque el Enfoque Lógico da mayor cobertura para una socialización
del trabajo comunal es oportuno señalar que
sobredimensiona el área de la salud haciéndola protagónica
y esto origina la invasión de las fronteras de otros organismos
que tienen igual fuerza o capacidad de socialización como son la
cultura y la educación, por citar sólo algunos ejemplos.
La nueva propuesta, la metodología integracional es una tecnología
de avanzada que parte de reconocer la planificación,
la coordinación y la concertación como procesos totalizadores
e integradores lo cual impide que los procesos de intervención
se desarrollen desde lo particular asegurando de esta suerte que la realidad
se asuma como un todo.
Este enfoque tiene un origen muy remoto pues “ ya en el siglo XIX,
el desarrollo de la ciencia mostró cómo el surgimiento
de nuevos conocimientos se produce fructíferamente en los puntos
de contacto de diferentes disciplinas. Engels las llamó
puntos de crecimiento de la ciencia, que son el resultado de sus interacciones.
Pero sólo en la segunda mitad de siglo
XX se hizo evidente el carácter masivo de éste proceso que
se desarrolla por los caminos de la interacción de distintos
grupos de ciencias, la realización de investigaciones interdisciplinarias
y la solución de tareas complejas”(Omelianovski
1981)
En los momentos actuales primera mitad del siglo XXI la solución
de los problemas sociales se hace más complejos y en
ese sentido resulta imposible abordar las complejidades del desarrollo desde
una perspectiva particular o parcial.
La metodología integracional, a diferencia de las tradicionales,
parte no de la elaboración del diagnóstico sino de la creación
de lo que el autor de este trabajo ha dado en llamar el Equipo Núcleo,
que tiene características y funciones muy específicas
en el contexto del desarrollo comunitario integrado. La constitución
de este equipo se define como:
Momento 1.
El Equipo Núcleo es un equipo con carácter interdisciplinario
y multisectorial que se crea por iniciativa de la gerencia
social local o por iniciativa de algunos de sus miembros con la finalidad
de enfrentar los retos del desarrollo comunal
desde los ángulos de la integración.
Para formar un equipo núcleo en el ámbito del desarrollo comunitario
se debe tener presente que el mismo debe surgir a
partir de una necesidad generada por un proyecto de desarrollo local, por
un interés de mejoramiento individual y colectivo
que apunte hacia la calidad de vida de los miembros de la localidad.
Las personas que lo integran, si son de la comunidad, deben poseer, entre
otras las siguientes cualidades:
1. Sentido de arraigo y pertenencia.
Para percibir los problemas comunitarios, reflexionar profundamente sobre
ellos y dar la disposición de cooperar en su
solución es imprescindible sentirse parte de la comunidad donde se
vive, asumirla y defenderla con energía creadora. Una
persona desarraigada jamás podrá identificarse con un proyecto
de desarrollo en la comunidad donde vive.
2. Vocación de servicio.
Tener vocación de servicio significa, en principio, disposición
para cooperar y compartir sin imponer, respetar el otro,
teniendo como principio el intercambio mutuo y recíproco, con suficiente
creatividad para asegurar que la relación yo/
otros se convierta en un NOSOTROS.
3. Capacidad de reflexión y análisis.
Trabajar en un equipo núcleo significa estar sometido a un constante
entrenamiento de reflexión y análisis para la toma
de decisiones sobre los aspectos que afectan o pueden afectar el curso normal
del desarrollo comunitario.
Partiendo de estos presupuestos las personas que integran un equipo de esta
naturaleza se convierten con el tiempo en
pensadores muy eficientes en toma de decisiones.
4. Habilidad para motivar.
Los miembros de un equipo núcleo sobre todo endógeno se encuentran
responsabilizados con potenciar el surgimiento y
desarrollo de un entramado social que sea capaz de involucrar a los miembros
de la comunidad en un proyecto de desarrollo
autogestionario, participativo y solidario.
5. Capacidad para trabajar en grupo.
En el ámbito del trabajo comunitario es imposible pretender realizar
una labor eficiente y eficaz asumiendo los retos desde
una perspectiva individual, sobre todo en un memento donde se habla de dimensión
integral del desarrollo, de gerencia
social participativa, de multisectorialidad y de equipos interdisciplinarios
como factores de dinamización social.
El Equipo Núcleo tiene que asumir a nivel de comunidad las siguientes
funciones esenciales:
Potenciar las capacidades endógenas de la comunidad.
Generalmente las comunidades que emprenden proyectos de desarrollo local
desde el modelo integrado padecen del
síndrome del enfoque exógeno que genera, como tendencia, una
dependencia en relación con las estructuras
organizativas superiores, aspecto que impide apreciar las verdaderas capacidades
de autosuficiencia o autosugestión
local.
En ese sentido una de las misiones esenciales del equipo núcleo es
descubrir las vías idóneas para potenciar la inteligencia
colectiva y ponerla en función de los problemas locales.
Facilitar la creación de un tejido de cooperación intergrupal.
Uno de los componentes esenciales que permite definir a una comunidad es
su población, aspecto sin el cual es imposible
hablar de desarrollo, de participación, de creatividad o de cooperación,
por citar sólo algunos ejemplos.
Lo anterior genera que en el ámbito de lo local existan y se desarrollen
grupos formales e informales que no siempre tienen
definida su misión dentro del contexto en el que desarrollan su labor
y que con frecuencia contribuyan a la creación
de un clima de desánimo que contagia a todos lo pobladores, induciéndolos
hacia el campo de la predisposición.
Este es un momento en el que el equipo núcleo debe tener la habilidad
necesaria como para proporcionarle a la comunidad
las herramientas que le aseguren lograr una comunicación eficiente,
una coordinación ágil, un dialogo constante y
una planificación efectiva de todos los procesos que por derecho
propio asume.
Estimular los procesos movilizativos y participatorios de los ciudadanos
en la toma de decisiones.
El equipo núcleo debe introducir, durante el proceso de trabajo,
métodos, procedimientos y técnicas que aseguren en la
comunidad un enfoque de gerencia social participativa que sustente las estrategias
de desarrollo que deben estar en función
de la creación o consolidación de un entramado social coherente
y con proyección de futuro.
Momento 2.
Un segundo momento de esta metodología se concreta en la definición
de los macromodelos de desarrollo, aspecto que
queda débil o que no se contempla con claridad en las metodologías
tradicionales, entre otras razones porque se dan
como un supuesto y este es un campo en el que todos los conceptos deben
quedar claro, sobre todo porque se trabaja
con el hombre y los errores son estratégicos.
Los macroconceptos de desarrollo se relacionan con el modelo de desarrollo
que rige en el mundo en ese momento y el
que ha asumido el país tratando de encontrar una relación
dinámica entre ellos y los micromodelos de desarrollo que se
planifican para el ámbito de lo local. Lo anterior es lo que permite
asegurar que existe una relación efectiva, coherente y
armónica entre lo nacional y lo local.
Al momento anterior le sigue la elaboración del Diagnóstico
Preliminar Operativo con enfoque participativo, centrado en
los problemas sentidos por la comunidad por lo que no profundiza en todos
los detalles y dimensiones de la realidad a
estudiar, toca los aspectos tácticos que requieren un tratamiento
de urgencia en la comunidad.
Trabajar sobre los problemas sentidos de la localidad asegura el inicio
del proceso de dinamización social y el
envolucramiento de la población en la solución de problemas.
Este momento implica el diseño de un Proyecto Operativo, que parte
de las necesidades sentidas por la población y tiene
un alcance táctico. Entre sus misiones esenciales se encuentra provocar
procesos de socialización- sensibilización en
la comunidad con la finalidad de dinamizarla.
Momento 3
Se refiere a la definición de los intereses guías de la comunidad.
Está demostrado que todas las comunidades se han movido
a lo largo de su historia a través de determinados intereses guía
y que estos tienen potencialidades para involucrar a
sus miembros en cualquier proceso de desarrollo. Por citar sólo algunos
ejemplos se señalarán las fiestas populares tradicionales,
las campañas productivas que movilizan a los miembros de las localidades,
etc. y que forman parte de la cultura
económica de la comunidad, entre otros.
Momento 4
Este momento, y no por ello el menos importante esta referido a la elaboración
del Diagnóstico General, el cual permitirá
determinar los problemas operativos y estratégicos que afectan o
afectarán a la comunidad y facilitará su jerarquización
con el propósito de definir por donde comenzar la transformación.
Su ventaja radica en que aborda la comunidad desde
su totalidad en integralidad como todo un proceso dinámico, como
un organismo vivo.
El Diagnóstico General condiciona la elaboración de un proyecto
estratégico que permite el desarrollo de la comunidad y
su proyección buscando una situación objetivo.
Sería interesante profundizar en los aspectos estructurales de los
proyectos operativos y estratégicos, sin embargo este
aspecto será objeto de tratamiento en otro artículo.
Partiendo de las consideraciones anteriores se puede arribar a las siguientes
conclusiones:
1- A partir de los años ochenta se ha producido un cambio acelerado
en la concepción teórico – práctica del desarrollo,
moviendo el concepto desde una concepción de dimensión cultural
del desarrollo hacia otra de desarrollo humano, sin que esto quiera decir
que haya desaparecido la intención de mantener, por algunos el enfoque
economicista.
2- El desarrollo comunitario integrado aparece como un nuevo paradigma en
materia de microdesarrollo y esto tiene un
impacto en las tecnologías de intervención, consideradas ahora
con el nuevo modelo como tradicionales.
3- La metodología integracional constituye uno de los soportes tecnológicos
que da respuesta al nuevo paradigma
impuesto por la relación dinámica entre los macro y micromodelos
de desarrollo.
4- La metodología integracional de intervención comunitaria
favorece la asunción de la realidad como totalidad en su
integralidad al interpretar la planificación, la coordinación
y la concertación como procesos integrales.
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